Roger Ebert le otorgó a esta joya olvidada una puntuación perfecta y el director acabaría dirigiendo *Candyman* (1991). 

Una niña perdida en la soledad y el aburrimiento de la realidad encuentra consuelo en un niño enfermo, al que puede visitar en un mundo onírico y surrealista que ella misma dibujó en su cuaderno del colegio.